¿QUÉ ES EL ESTADO DE BIENESTAR?

El concepto de Estado de Bienestar es crucial en el ámbito del bienestar social, un área que engloba diversos términos relacionados pero distintos, cada uno definiendo realidades específicas dentro de un mismo campo semántico. Este término, junto con Política Social y Bienestar Social, forma un triángulo conceptual que es fundamental para entender las dinámicas de apoyo y protección social en las sociedades contemporáneas. Gøsta Esping-Andersen, en su obra de 2004, destaca cómo términos como «Estado de Bienestar» y «Bienestar Social» son frecuentemente utilizados como sinónimos en el lenguaje coloquial; sin embargo, al adentrarnos en el estudio especializado de estos conceptos, es esencial distinguir sus diferencias y particularidades.

Bienestar Social

El Bienestar Social se refiere al conjunto de condiciones y servicios que contribuyen a la calidad de vida y el bienestar de los individuos y comunidades. Este concepto abarca una amplia gama de servicios destinados a proteger a los ciudadanos ante situaciones de vulnerabilidad como la enfermedad, la discapacidad, la vejez o la pérdida de un ser querido. A diferencia del Estado de Bienestar, que está directamente relacionado con las políticas y decisiones gubernamentales, el Bienestar Social engloba un espectro más amplio de factores, incluyendo el apoyo proporcionado por la familia, el mercado, el sector no gubernamental y, por supuesto, el Estado.

El apoyo familiar se basa en el principio de reciprocidad, donde los lazos familiares juegan un papel crucial en el soporte y cuidado mutuo. El mercado contribuye al bienestar a través del intercambio de bienes y servicios, mientras que el sector no gubernamental ofrece una variedad de servicios sociales y de apoyo comunitario. Finalmente, el Estado desempeña un papel fundamental en el establecimiento de un marco de igualdad de derechos para todos los ciudadanos, implementando políticas de redistribución para corregir desigualdades inherentes a la sociedad.

La comprensión de estos conceptos y su interrelación es esencial para analizar y mejorar las estructuras de apoyo social en las sociedades occidentales, donde el bienestar de los ciudadanos se ve influenciado por una combinación de factores individuales, familiares, de mercado y gubernamentales. Como señalan Alemán y Ramos-Lorente (2009 y 2013), la exploración detallada de estas realidades es crucial para entender en profundidad el bienestar social y desarrollar políticas efectivas que respondan a las necesidades de la población.

Este análisis permite apreciar la complejidad y la riqueza del concepto de Bienestar Social, subrayando la importancia de un enfoque multidimensional que considere todas las fuentes de apoyo y protección disponibles para los individuos en la sociedad.

Modelos de Estados de Bienestar

El concepto del Estado de Bienestar, traducción del término inglés Welfare State, adquirió prominencia después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, gracias a la denominación dada por el Arzobispo de Canterbury, William Temple. Aunque el término sugiere una universalidad en su significado, la realidad es que su interpretación varía considerablemente de una región a otra. En el contexto europeo, por ejemplo, el Estado de Bienestar se asocia estrechamente con sistemas integrales de protección social, involucrando la participación del Estado, el mercado, las familias y el tercer sector para asegurar el bienestar social de los ciudadanos. Contrastando con esta visión, en Estados Unidos, influenciado por las teorías económicas de Keynes, el bienestar social se enfoca más en la asistencia económica dirigida a las personas en situaciones de pobreza.

Esta diferencia de enfoques refleja los valores predominantes en cada sociedad y cómo estos influyen en la gestión del bienestar. El Estado de Bienestar, entonces, emerge como una estrategia gubernamental dedicada a promover y proteger el bienestar económico y social de la población a través de políticas y servicios sociales.

Según Esping-Andersen (2004), el Estado de Bienestar no solo busca promover la solidaridad entre los ciudadanos mediante la redistribución social, sino también cohesión social. Este enfoque se complementa con la visión de Segall (2005), quien enfatiza la importancia de la reciprocidad en la construcción de una sociedad cohesiva. Estas perspectivas destacan el papel del Estado de Bienestar en la modernización capitalista, la democracia de partidos y en responder a las demandas de las clases obreras mediante la universalización de derechos políticos y sociales.

T. H. Marshall subraya cómo la industrialización ha facilitado el desarrollo de diferentes tipos de derechos: civiles, políticos y sociales, cada uno protegido por diferentes instituciones, desde los tribunales de justicia hasta el sistema educativo y sanitario. Sin embargo, críticos marxistas argumentan que las políticas de igualdad social están diseñadas para mantener a los trabajadores saludables y calificados para el sistema productivo.

El Estado de Bienestar se propone entonces dos objetivos primordiales: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y reducir las desigualdades sociales. Esto implica una intervención estatal activa en áreas como la seguridad social, la educación, la salud, el empleo, la familia y la vivienda. En Europa, todos los países implementan algún modelo de Estado de Bienestar, asignando una parte significativa de sus presupuestos a financiar estas políticas.

El análisis de este tema ha sido profundo y variado, con contribuciones de autores como R.M. Titmuss, H.L. Wilensky, G. Esping-Andersen, y muchos otros, tanto a nivel internacional como en España. Esping-Andersen, en particular, es notable por su obra The Three Worlds of Welfare Capitalism (1990), donde identifica tipos ideales de modelos de Estado de Bienestar que buscan limitar las desigualdades. Este trabajo ha sido fundamental para comprender las diversas maneras en que los países abordan el bienestar social, reflejando la complejidad y la diversidad de los sistemas de protección social en todo el mundo.

Los Modelos de Estado de Bienestar representan diferentes enfoques mediante los cuales los gobiernos buscan promover el bienestar económico y social de sus ciudadanos. Estos modelos varían ampliamente en función de los valores culturales, históricos y económicos de cada país o región. A continuación, se detallan y se expanden las características de los principales modelos identificados por investigadores en el campo:

  1. Modelo Socialdemócrata o Nórdico: Este modelo, caracterizado por su enfoque universal, busca mitigar las desigualdades generadas por la economía de mercado y asumir responsabilidades tradicionalmente delegadas a las familias. Inspirado en el paradigma de Beveridge y la socialdemocracia escandinava, el modelo fue diseñado en respuesta a los problemas sociales agravados por la Segunda Guerra Mundial. Su sistema de seguridad social, financiado conjuntamente por trabajadores, empleadores y el Estado, ofrece protección universal contra contingencias como la enfermedad, el desempleo y la vejez. Este modelo enfatiza la responsabilidad colectiva en el bienestar de todos los ciudadanos, más allá de su estatus económico, promoviendo así una ciudadanía integral que incluye derechos sociales junto a los civiles y políticos.
  2. Modelo Corporatista o Bismarckiano: Predominante en Europa occidental, especialmente en Alemania, Francia y Austria, este modelo se originó para proteger a los trabajadores y sus familias de contingencias específicas mediante un sistema de seguros sociales vinculados al salario. A diferencia del modelo socialdemócrata, el modelo corporatista se basa en la contribución de empresas y el Estado, proporcionando beneficios según criterios de clase y representación política. Aunque inicialmente no tenía un fuerte carácter redistributivo, su evolución ha llevado a una expansión de los servicios públicos, acercándose en nivel de protección al modelo socialdemócrata.
  3. Modelo Liberal: Caracterizado por una mínima intervención estatal en la economía y un enfoque en la autodependencia individual, el modelo liberal limita el rol del Estado principalmente a la asistencia a los pobres. Este enfoque promueve un sistema dual de bienestar, donde los seguros privados para aquellos con medios contrastan con servicios estatales básicos para los más desfavorecidos. Países como el Reino Unido, Canadá, Australia y Estados Unidos ejemplifican este modelo.
  4. Modelo Mediterráneo o del Sur de Europa: En países como España e Italia, este modelo se basa en la provisión de un nivel básico de seguridad social por parte del Estado, complementado significativamente por el soporte de la red familiar. Este modelo asume un rol crucial de la asistencia informal, caracterizando una dinámica única en la prestación de bienestar social.
  5. Modelos de Europa Central y del Este: Tras la expansión de la Unión Europea entre 2004 y 2007, los países de esta región, incluidos aquellos de la región de Visegrád y los Bálticos, desarrollaron modelos de bienestar que difieren significativamente entre sí y de los modelos anteriormente mencionados. Aunque estos países comparten un pasado común bajo regímenes comunistas, su diversidad institucional y en el desarrollo de políticas de bienestar desafía la clasificación en un modelo único.

El Estado de Bienestar ha jugado un rol fundamental en el desarrollo económico y social de las sociedades avanzadas durante la segunda mitad del siglo XX, transformando no solo la vida social sino también la estructura del propio Estado. Estos modelos reflejan la variedad de enfoques adoptados para enfrentar los desafíos sociales contemporáneos, mostrando la complejidad y la riqueza de las políticas de bienestar en diferentes contextos.

Política Social

La política social comprende el conjunto de estrategias y medidas adoptadas por los Estados para ofrecer protección a los ciudadanos frente a diversas contingencias, riesgos y necesidades. Es un pilar fundamental en la construcción y mantenimiento del bienestar social, englobando las acciones gubernamentales destinadas a crear condiciones económicas y sociales favorables para el desarrollo de servicios de bienestar. Desde un punto de vista académico, la política social también se refiere al estudio de estas medidas y su impacto en la sociedad.

Definida con precisión, la política social se relaciona con la gestión pública del bienestar, enfocándose en la organización y dirección de servicios estatales y locales en áreas clave como salud, educación, empleo, vivienda y servicios sociales. Su objetivo principal es mitigar desequilibrios o problemas sociales específicos, o, de manera más general, alcanzar metas que respondan a dichas problemáticas (Montagut, 2004). Esta definición se alinea con las visiones de otros autores clásicos en el campo del análisis de políticas sociales, como Titmuss (1981), Rodríguez Cabrero (2004) y Moreno (2001), quienes han contribuido significativamente a la comprensión y formulación de políticas sociales efectivas.

El Estado de bienestar, a través de la política social, fomenta el desarrollo de infraestructuras y sistemas que no solo buscan mejorar el bienestar general de la población, sino también preservar la paz social y abordar desigualdades. En este contexto, la política social se convierte en la concreción de los derechos sociales, actuando como un mecanismo estatal para mediar en conflictos sociales y promover la equidad (Alonso, 2019).

Los distintos modelos de Estado de bienestar, con sus variadas estrategias y enfoques, han desempeñado un papel crucial en la consolidación del bienestar social y en la garantía de los derechos de los ciudadanos. Entre las áreas prioritarias de intervención se encuentran las pensiones, la atención sanitaria, la educación, el soporte ante el desempleo, el bienestar infantil y familiar, y los servicios sociales en general. Estos aspectos reflejan la amplia gama de intervenciones que caracterizan a la política social, subrayando su importancia en la configuración de sociedades más justas, equitativas y cohesionadas.

Servicios Sociales

Los servicios sociales constituyen un componente esencial del Estado de bienestar, funcionando como el vehículo mediante el cual las políticas de bienestar se materializan y se hacen tangibles para los ciudadanos. Estos servicios, junto con los sanitarios, educativos, y las pensiones o ayudas para la subsistencia, acercan significativamente el concepto de bienestar a la vida cotidiana de las personas.

Los servicios sociales se definen como el conjunto de acciones, servicios y prestaciones diseñados específicamente para fomentar el bienestar social de la población. Su objetivo es proporcionar información, prevención, promoción, atención y asistencia a individuos, grupos y comunidades que se encuentren en situaciones de vulnerabilidad. De esta manera, actúan como una red de seguridad que responde a diversas necesidades individuales, familiares, sociales y comunitarias, ofreciendo los recursos necesarios para afrontarlas.

La implementación de los servicios sociales implica un proceso detallado de evaluación de cada situación, el desarrollo de un plan de trabajo personalizado, y la orientación sobre los recursos disponibles. Esto incluye la identificación de las prestaciones y servicios más adecuados para cada caso en particular. Este enfoque personalizado es fundamental para asegurar que el apoyo proporcionado sea efectivo y relevante para las necesidades específicas de cada persona o comunidad.

La eficacia de los servicios sociales radica en su capacidad para adaptarse y responder a una amplia gama de desafíos y necesidades. Desde apoyo en situaciones de pobreza, discapacidad, enfermedad, desempleo, hasta la promoción de la igualdad de oportunidades y el apoyo a la infancia, la vejez y a las familias, los servicios sociales desempeñan un papel crucial en la promoción de la inclusión social y la justicia.

En resumen, los servicios sociales son una expresión concreta y directa del compromiso del Estado de bienestar con el bienestar de sus ciudadanos. A través de ellos, el Estado no solo busca aliviar las situaciones de necesidad, sino también promover una sociedad más justa, equitativa y solidaria, donde todos los individuos tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y contribuir al bienestar colectivo.

Referencias

  • Alemán Bracho. (2020). Políticas sociales : innovaciones y cambios (1st & #170; ed.). Cizur Menor (Navarra): Thomson Reuters-Aranzadi

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